Historia y curiosidades del inodoro

El inodoro encuentra su origen en Creta en tiempos de la civilización Minoica. Los hombres empezaron a vivir de una forma más sedentaria y querían poder hacer sus necesidades en el momento que lo necesitaran, pero enviando el mal olor tan lejos como fuera posible.

Ya en el año 2000 AC, en Creta, contaban con inodoros completos, con cisternas alimentadas por corrientes de agua y también con palancas que se ocupaban de controlar el flujo del líquido y las bajantes.

Aunque en el siglo V y XV la higiene sufrió una época oscura, donde las calles estaban llenas de excrementos y había mucha insalubridad, debido a que sólo los más afortunados y adinerados podían disponer de un retrete. De hecho, lo único que había, en el mejor de los casos, era una taza para hacer las necesidades en casa, pero después eran lanzadas de nuevo a las calles.

Curiosidades sobre el inodoro

  • Si vas a entrar en un baño público elige siempre el primero, porque por estadística se ha demostrado que en los baños comunitarios es el que menos se utiliza.
  • Los gérmenes que hay en el inodoro pueden salir disparados, cuando tiramos de la cadena, hasta casi dos metros. Recuerda bajar siempre la tapa del WC.
  • Los inodoros, en sus inicios, estaban abarrotados de decoraciones porque eran considerados artículos de lujo que sólo los más adinerados podían conseguir. Eran decoraciones parecidas a las que podemos ver hoy en día en las vajillas.

Artículos de diseño y lujo

En los castillos y fortalezas, en cambio, sí que disponían de asientos adaptados construidos especialmente sobre agujeros, que desembocaban en el jardín o en el río. El invento del inodoro surge en 1589 gracias a John Harrington, que hizo un diseño con cisterna que también podía servir de pecera, porque contaba con una reserva de agua en la taza y una maneta para poder activar el sistema.

La primera persona que dispuso de un inodoro fue la reina Isabel I de Inglaterra y el propio  inventor, quién también instaló uno en su propia casa. Pero poco después, debido a una falta en el sistema de drenaje, el invento no acabó de cuajar.

Los franceses cogieron el relevo y, en 1668, el comisionado de policía de París emitió un edicto en el que ordenó la construcción de inodoros para todas las casas de su población. En Inglaterra, en cambio, no tomaron esta decisión hasta 1848.

Fue Alexander Cummings en 1775 quien registró la primera patente de un inodoro, en cual creó con importantes diseños en su elaboración. Aunque la comercialización comenzó en 1778, con las mejoras incluidas por el carpintero Joseph Bramah. En 1883, Tomas Turifed, vendió el inodoro de porcelana que se convirtió, después, en el material más popular.

En el siglo XX el inodoro se convirtió en un producto mucho más funcional y necesario para todo el mundo.  Actualmente disponemos de todo tipo de innodoros, tapas WC adaptadas, instalados en la pared, con tapa de WC con frenada progresiva, tapas para WC personalizadas, etc.